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miércoles, 18 de septiembre de 2013

DE CHUPITOS POR SUMERIA

Los arqueólogos no están muy seguros de quién inventó la cerveza, si los sumerios, los egipcios o los nativos sudaneses. De lo que no hay duda alguna, es de que los sumerios bebían cerveza. Y la bebían en cantidades industriales (tampoco debía tener mucha graduación alcohólica). Tan importante era esta bebida, que la palabra sumeria para nombrar un banquete era "kas-de-a", que traducido literalmente significa "escanciado de cerveza".
Escena de mujeres bebiendo cerveza.
Muchas mujeres en Sumeria se dedicaban al comercio de
esta bebida.
La diosa de la cerveza era Ninkasi, a la que se define como "la Señora que llena la boca, nacida de aguas frescas burbujeantes y que sacia el corazón". No hay que romperse mucho la cabeza, para suponer que el que puso ese título a la diosa, andaba un poco achispado.

No sabemos mucho acerca de cómo se preparaba la cerveza en Sumeria. Hasta hace poco, la mayor fuente de información era el Himno a Ninkasi, donde se proporcionaban,  supuestamente, bastantes detalles. Pero digo "supuestamente", porque recientes investigaciones de Peter Damerow, del Instituto Max Planck, indican que, posiblemente, el proceso descrito en el himno, no sólo no está nada claro, sino que ni siquiera sabemos si con ese proceso se obtendría graduación alcohólica.

Tablilla conservada en el Museo Británico.
Es, posiblemente, uno de los más antiguos testimonios
 acerca de la existencia de la cerveza sumeria.
Hasta donde sabemos, existían muchos tipos de cerveza. El recinto sagrado de Ur poseía la mayor fábrica de los dos ríos, y producía hasta 30 especialidades distintas, entre las que se pueden destacar la cerveza rubia, la roja, la negra, la negra dulce, la de aceitunas o la de dátiles.

La cerveza sumeria se servía en unas jarras especiales, cuya parte inferior acaba  en punta, y con una separación agujereada, seguramente para ayudar a que se posaran las impurezas, pues aunque existían tipos de cerveza "filtrada", no hay duda de que debía ser muy turbia. De hecho, se degustaba con sorbete. Las personas acomodadas tenían sorbetes fabricados con materiales como el marfil o el lapislázuli.  Las jarras, al ser puntiagudas, se colocaban en unos estantes especiales  con agujeros, para que se sostuvieran de pie.

Procedentes de  la III Dinastía de Ur, hemos encontrado numerosas tablillas que indican que la fabricación de cerveza, a pequeña escala, era un negocio muy popular entre las mujeres, así como su comercialización. Muchas mujeres que tenían ahorros, solían invertirlos en montar una taberna (otro día hablaremos del mundo de las tabernas y las noches de copas). A gran escala, incluso, conocemos el caso de Ashag, esposa de un alto sacerdote en la ciudad de Ur, que por lo visto, poseyó una fábrica de cerveza grande, ya que hemos encontrado un contrato de compra por parte de ella, de una gran partida de grano para hacer malta.

Demos, pues, las gracias a los sumerios por su amable detalle de contribuir al invento, y repetid conmigo: "¿Shakiru ramani? ¡Tururú!" (en acadio vulgar: ¿bodassssho yo? ¡Tururú!)




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