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domingo, 8 de febrero de 2015

PASTELERÍA SUMERIA

Hoy la cosa va de chuches.  Y es que los cabezas negras ya disfrutaban de esos maravillosos momentos en que uno se pone a picar algo que te estimule las endorfinas.   Se han encontrado recopilaciones de recetas (http://bedwyrblog.blogspot.com.es/2013/11/rico-rico-digase-en-sumerio.html)  gracias a las cuales sabemos que la cocina sumeria era bastante variada.  Eso sí, siempre que fueses una persona acomodada, pues si no, las chuches se reducían a unas gachas de avena, o como mucho, a chupar una raíz de regaliz, que tampoco está nada mal.

Para empezar, hay que señalar que hasta donde sabemos, parece que los sumerios conocían las tortas y los bizcochos, pero no se ha encontrado ninguna receta de galletas.  O bien no sabían hornearlas, o es que se conformaban con untar una tostada.  Esto último parece haber sido algo muy recurrido para "picar" entre horas y para agasajar a las visitas. Se toma una tostada, normalmente de avena o de cebada  y se cubre de miel, o requesón. Los mesopotámicos también conocían la nata (no sabemos si la montaban), aunque no parece que fuera su delicatessen favorita, y la mantequilla, tanto en su forma normal como salada.  La mantequilla se utilizaba, más que como golosina, como ingrediente para cocinar. Es posible que se  deba a que no se conservaba muy bien.   La miel parece haber sido el elemento más popular para los picoteos, conociéndose numerosos tipos de mieles de flores y de diversas calidades, que combinaban con frutos secos. 

En el apartado de bizcochos, parecen haber sido muy apreciados los elaborados con frutos secos: almendras, avellanas, piñones y, sobre todo, pistachos.  Ya en aquellos tiempos, los reinos elamitas, que hoy día constituyen parte de la nación iraní, eran famosos por la excelencia de sus pistachos, que exportaban por toda Mesopotamia.   Como no conocían el azúcar, volvían a recurrir a la miel para cubrir los bizcochos.

Las tortas, por lo visto, eran las reinas de los postres.  Se elaboraban, al igual que los bizcochos, sobre todo con harina de cebada o de avena, y se acompañaban de auténticas explosiones de ricas calorías. Entre las tortas que vemos nombrar en algunas tablillas están la de requesón, la de miel y frutos secos, la de higos (no sabemos si frescos o secos) y miel, la de higos y frutos secos (debía parecerse a lo que en algunas zonas de España se conoce como "turrón de pobre"), y la más curiosa de todas, que estaba cubierta de crema. No sabemos cómo se elaboraba la crema sumeria, pero por las descripciones, no parece haber sido lo que hoy día entendemos por una crema pastelera o crema inglesa, sino que más bien, debía parecerse a las natillas.  La reina de todas las tortas se elaboraba en la ciudad de Uruk, que era famosa por sus plantaciones de palmas datileras, y estaba elaborada con dátiles y miel. Las más caras llevaban dátiles de Uruk y miel del  sur de la actual Turquía, que se compraba en los mercados de la ciudad de Mari. Con semejante mezcla, suponemos que debía ser terriblemente empalagosa para nuestro gusto actual.

Y ya para acabar, podríamos añadir en el apartado de golosinas un par de elementos más:  Las empanadas de requesón y miel, y de queso y miel, que son las únicas empanadas dulces que conocemos, de todas aquellas que elaboraban los cabezas negras, y una golosina que consistía (creemos) en higos y miel macerados en vino de palma, y que debía parecerse un poco al actual arrope.  

PD: Y por si alguien se lo está preguntando, os confirmo que ya conocían y sufrían las caries.  Por suerte para ellos, los mismos sumerios acomodados, que podían meterse entre pecho y espalda una torta de dátiles y miel, también conocían sistemas primitivos para lavarse los dientes, por regla general frotándolos con determinadas ramitas.   Que luego los utilizaran o no, ya es otra historia...

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