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domingo, 2 de febrero de 2014

MATANDO, QUE ES GERUNDIO (1ª Parte)

Como en cualquier otra cultura, los sumerios practicaban el viejo arte de jorobar al prójimo para robarle las mujeres, los ganados y hasta las ganas de vivir.  Sin embargo, ¿qué sabemos  acerca de cómo eran los ejércitos sumerios?  Pues vayamos por partes, como dijo Jack el Destripador:

A falta de cine bélico, los sumerios se conformaban
con esta versión particular de "Uno rojo, división de choque"
En su origen, los sumerios no disponían de milicias profesionales, sino ciudadanas. Cuando se organizaba una guerra, el gobernador o el rey invitaban amablemente (es un decir, claro) al personal a alistarse, y así se formaban pequeños destacamentos ciudadanos que no debían superar los 1200 soldados.  La base de estos destacamentos era la falange: filas de infantes armados con lanzas de unos 3 metros de longitud y escudos de mimbre recubierto de cuero, avanzando ordenadamente.  Conocemos el armamento de este tipo de tropas gracias al "Estandarte de Ur", encontrado en las tumbas reales de Ur por Sir Leonard Wolley.  En esa obra artística se puede constatar que los infantes llevaban capacetes de cuero para proteger la cabeza (los jefazos lo llevaban de bronce, claro) y se cubrían con lo que en las tablillas sumerias se definen como "mantos de metal", que no eran sino capas de cuero recubiertas con placas de bronce.  Como arma principal se usaba la lanza.

Reconstrucción de un carro de combate de la época,
según Osprey Military.  A partir de la época
acadia vestían de forma menos "ovejuna". 
También se comprueba en el estantarte que las falanges eran auxiliadas por carros de guerra. Los carros sumerios eran de cuatro ruedas, tirados por onagros (el caballo aún no había sido domesticado) y seguramente muy lentos y difíciles de maniobrar. De ello se deduce que seguramente sólo se utilizaban para que el jerifalte de turno fuera a la guerra en taxi, que para todo hay clases, y para que tras la batalla, pequeños destacamentos de carros hostigaran al enemigo en fuga.

Existían otras armas, como el Siparru, del que hablé hace unos meses, pero seguramente era portado sólo por los oficiales y jefes, los cuales en ocasiones también llevaban mazas de guerra. Hay que tener en cuenta que el bronce no era tan fácil de conseguir en grandes cantidades. Una de las razones, precisamente, de que el Imperio Acadio sojuzgara a Elam (actual frontera montañosa iraní con Iraq) fue por las minas de cobre y estaño.  También se utilizaban arcos, que no eran muy potentes por estar construidos con madera de palma datilera.  Los arqueros no iban protegidos con mantos de metal y sólo llevaban, aparte del arco, una daga. 

Sargón de Akhad.  Más feo
que Napoleón, pero con la misma
mala uva.
Durante el Imperio Acadio su fundador, Sargón, reforma el ejército creando destacamentos de soldados profesionales. Por un lado esto le permitía controlar las ciudades con guarniciones reales, y por otro, podía recurrir a soldados expertos para sus conquistas. Eso sí, la cosa le salía cara, pues los alimentaba del presupuesto de la casa real.  Parece ser que llegó a tener un ejército de casi 30.000 soldados, que en el reinado de su nieto Naram-Sin se elevó a más de 50.000. En caso de emergencia, ese ejército se podía aumentar con las consabidas levas ciudadanas.

El ejército acadio es la primera "máquina de guerra" propiamente dicha en esa zona del mundo.  No sólo por contar con expertos en el arte de caducar al prójimo, sino porque las tácticas cambian.  La falange pasa a ser apoyada por los arqueros acadios, que portan arcos compuestos, mucho más potentes que los arcos sumerios. Un arco sumerio podía desarrollar una media de 25 libras de potencia, mientras que el compuesto acadio desarrollaba hasta 50 libras.  Un arco recurvado actual de competición, utiliza de media unas 40-45 libras. Gracias a esto, los arqueros acadios podían atravesar los famosos mantos de metal.  Los carros comienzan a ser utilizados en el apoyo cercano al ataque, portando lanceros y arqueros, seguramente para ataques de flanco. 

Naram-Sin poniéndose chulo con los montañeses Lullubis.
Más o menos, como Westmoreland con los vietnamitas.
Finalmente, se usan más a menudo armas ofensivas como los siparrus, las mazas de guerra y, ocasionalmente, las hachas. Por una parte porque el Imperio Acadio disponía de gran cantidad de bronce elamita, y por otra por culpa de la guerra en las montañas. Los montañeses Lullubis, tal como se ve en la Estela de Naram-Sin, usaban como arma principal el hacha, que manejaban con una habilidad asesina, pudiendo arrojarlas a distancia contra la frente del interfecto de turno, o inutilizando su escudo.  Además de ello, entre las levas ciudadanas se requiere la ayuda de tropas especializadas, como los honderos.

Sin embargo, nos quedan un par de preguntas pendientes:  ¿Disponían los sumeroacadios de barcos de guerra, dado que vivían entre dos ríos y gran cantidad de canales? ¿Cómo destruían las murallas del enemigo?  De todo ello, y de los sangrientos resultados de esas contiendas, hablaremos en la segunda parte.

1 comentario:

  1. Muy bueno y fácilmente legible, me gusta, Esperaré con ansia la 2ª parte de estos angelitos.

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