Traductor

domingo, 17 de noviembre de 2013

¿UN NIÑO Y UN MÓVIL? ¡SOCORRO!

Vale.  Ya sé que es imposible negarse. Intentasteis evitar el comprarle un móvil al niño, pero él contrató de asesor a un torturador del Vietcong experto en chantajes emocionales, y os han vencido.  Tranquilos.  Todo el mundo tiene un mal día, y si no, que se lo digan al general Westmoreland.  ¿Qué hay que hacer ahora?  Pues ir con cuidado. Hace poco leí en un foro de Internet la opinión de un usuario, con la que estoy bastante de acuerdo, pues mi experiencia personal coincide con él: "¡Qué van a ser usuarios digitales! Eso es lo que creen los padres, pero la realidad es que si le preguntas a un jovencito lo que es Internet, te soltará una chorrada que te levantará los sesos. Les hemos llenado de iPhones, de móviles, de tablets, de botoncitos que saben apretar con exactitud... pero sólo saben eso: apretar botones".

Estudio de absorción de ondas
electromagnéticas. La cosa pinta mal.
El primer problema con el que nos encontramos, es el del aparato propiamente dicho.  Hay que tener en cuenta que emite radiación. Aunque parezca mentira, hemos permitido que los niños accedieran a esos aparatos sin molestarnos en realizar ningún estudio sobre la posible peligrosidad de la radiación en ellos.  Elisabeth Cardis, que es una de las mayores expertas mundiales en los efectos de las radiaciones de los móviles en la salud, declara que: "Es probable que los efectos de las radiaciones de los móviles, si se confirma que comportan un riesgo, sean más graves en niños que en adultos. No es algo que esté demostrado, pero hay motivos para sospecharlo." El gobierno belga ha tomado, recientemente, la decisión de prohibir el uso de móviles por parte de niños a partir del año 2014. La ministra de Salud belga, Laurette Onkelinx ha declarado: “Tenemos que tomar todas las advertencias en serio y actuar de acuerdo con el principio de precaución. Por encima de todo, no hay que consentir que los niños sean dirigidos por los intereses comerciales y debemos  dejar claro a ellos que esto no es un juguete “.

¿Suena a mal rollito? Pues aún hay más.  Se podría hablar, por ejemplo, de que ya empiezan a darse casos de niños adictos a la telefonía móvil.  Psicólogas como Kathy Hirsh-Pasek advierten de que no debe permitirse que el niño vea el móvil como un juguete, pues la interacción con una pantalla no es el único aspecto que el niño va a encontrar en la vida.  Hay un mundo real fuera de esa pantalla. Según ella, si se usa como complemento a la formación del niño, el aparato no está mal. Los problemas comienzan cuando se convierte en el único objeto de uso.

¿Qué es aconsejable hacer, una vez que el niño ya tiene el aparato en sus manos? Pues hay una serie de reglas que se pueden seguir:

- Conoce siempre la clave de acceso del teléfono de tu hijo. Eso no te va a convertir en Marge Simpson, sino en una madre/padre responsable.

- Ten muy claro que el teléfono es TUYO. Tú lo pagaste. Si el niño quiere uno propio, que se coloque en las minas de sal y se lo pague él (bueno, tal vez baste con buscar fuentes de financiación. Yo solía ganarme propinas ayudando a mi abuela a cocinar  ;D).

- Impón un horario de uso del teléfono.  Eso de llevárselo a la cama como si fuera un osito de peluche... como que no.  Acostúmbrale a usarlo desde una hora hasta  otra... y luego a apagarlo. Que el niño sea consciente de que el botón de OFF existe.

Que levanten la mano los que aún no sepan
que los móviles también tienen virus
- ¡Ojo a las fotos y vídeos! Explícale bien el concepto de "la intimidad ajena se respeta", o el concepto de  "si pones fotos de tu amiga desnuda en Internet, la policía se cabrea un montón". Aunque parezca curioso, nuestro país está plagado de adultos que no comprenden esos dos conceptos tan simples.

- Enséñale que por dejar el móvil en casa un día, o por no bajar el último sonidito de moda, el mundo no se derrumba y tampoco te salen caries.  Si es posible (y muchos conocidos míos os lo agradecerán con una lagrimita desde sus cátedras) que el niño no lleve el móvil a clase.

- ¡Cuidado con el porno! Es muy divertido, y a ciertas edades, y más  si es gratis, ni te cuento lo gracioso que resulta.  Pero muchas de esas páginas llevan virus.  La mayor parte de los programas malware que hay hoy día (hablaremos de ello en otra entrada), se diseñan actualmente para móviles. Por algo será...

- Cuidado con los chats. La chica buenorra que está ligando contigo, es posible que se llame Manolo, pese 120 kilos y conduzca un camión de chirimoyas. Ojo también al whasapp. Escribir estupideces da buen rollito, salvo cuando 200 personas se enteran de que eres idiota. 

Y sobre todo, tal y como dije en una entrada anterior... hablar mucho con él. Darle confianza. Sus mejores consejeros/as de tecnología no deben ser los compañeros/as del colegio, sino sus padres. ¿Que por culpa de ello os toca empollaros el manual del móvil del crío, así como algunos artículos de tecnología? ¡Ahhhhh.... se sienteeee!



3 comentarios:

  1. Yo veo un problema añadido, y es el de los padres adictos /abducidos por el móvil. El ejemplo es fundamental, y si el padre/ madre de la criatura anda abducid@ con el teléfono todo el día, resulta complicado educar para que no lo sean los peques.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente cierto. Si sólo hablan con el móvil, malamente van a hablar con el hijo/a

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar