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domingo, 10 de noviembre de 2013

LAS VÍRGENES LOCAS

En ocasiones, dentro del mundillo de la literatura, algunos escritores se juntan entre sí e intentan hacer algún tipo de  experimento literario.  Yo siempre suelo decir, como el refrán, que: "No hay nada nuevo bajo el sol, sino lo que se ha olvidado".  A veces esos experimentos salen bien, y otras, duermen el sueño de los justos. Hoy voy a hablar de un experimento que, aunque hoy está olvidado, produjo uno de los libros más delirantes que se escribieron en el siglo XIX en España. Un libro que algunos han llegado a definir humorísticamente como un "sabotaje literario".

Allá por el Madrid de 1886, dirigía el Madrid Cómico, nada más y nada menos que don Sinesio Delgado, y teniendo de colaborador a don Leopoldo Alas "Clarín".  Es de suponer, que las reuniones de redacción no eran tan serias ni tan encopetadas como algunos profesores de literatura nos intentaron hacer creer.  El caso es que un día, de una de esas reuniones sale la decisión de escribir un libro, como decimos en mi tierra "a pachas". O sea, que 12 escritores, 12 cachondos mentales, iban a escribir entre todos una novela.  Las reglas para escribirla serían las siguientes:

Portada de la edición más reciente
  • Se sortearían entre los 12 el orden a escribir.

  • Al que le tocara primero, debía inventarse un título y escribir un prólogo sin que aún se hubiera escrito un sólo capítulo. 
  • Una vez en marcha título y prólogo, y siguiendo el orden acordado, cada uno escribiría un capítulo.
  • Cada capítulo se escribiría sin que aquél al que le tocara hacerlo, hubiese leído nada de los anteriores, ni conociese siquiera el título de la obra. O sea, que debían enfrentarse a lo desconocido.


¿Y quiénes fueron esos 12 locos? Pues aparte de don Leopoldo, encontramos nombres como el de don Vicente Blasco Ibáñez (no necesita presentación, aunque se retiró a la mitad por una enfermedad),  don Sinesio Delgado (tampoco hay que presentarlo), don Vital Aza (en esos tiempos era el rey de los sainetes), don José Ortega Munilla (director de El Imparcial y papá de Ortega y Gasset)... Se llegó a pensar incluso en Galdós, que no pudo participar por problemas de agenda.

Clarín. Lo seriecito que
parecía con esos quevedos.
Don Sinesio Delgado, al que tocó poner título y prólogo, arregló el primero con "Las Vírgenes Locas", y en cuanto al segundo... sobrevivió como pudo.  El gran escritor de Sci Fi, Stanislaw Lem, publicó dos recopilaciones de falsos prólogos, basados en novelas imaginarias, pero tenía la ventaja de "conocer" el libro en su imaginación. Esa ventaja no la tuvo don Sinesio.  Os puedo asegurar que le echó imaginación al asunto. 

Respecto al resto del libro... No esperéis encontrar una novela. Ni una trama formal.  Se puede decir en plan intelectual, que la novela critica los excesos de la educación formal (femenina), y de una forma más llana, que trata de una logia masónica de mujeres que se vengan de los hombres y del mundo patriarcal.  Hasta ahí puedo leer... porque es imposible definir más.  Los capítulos son una merienda de negros, un ejercicio delirante e hilarante, una bacanal de bromas, de ingenio y de tirar  todas las normas literarias por la ventana.  En un capítulo, el autor desarrolla un personaje masculino profundo e interesante, y el siguiente autor lo asesina justo al empezar su parte; en otro capítulo alguien, no sabiendo cómo encarar la historia, disimula a base de florituras literarias, descripciones poéticas y gorjeo de pajaritos, y en el capítulo siguiente, imitan su estilo con ingenio y mala uva; en otra ocasión, incluso, el autor de turno, deja a un personaje en una situación peor que rocambolesca, sin salida alguna, sin posibilidad de salvación...¡Que se las arregle el que venga después y se encomiende a San Lope de Vega, Fénix de los Ingenios...!

Madrid Cómico.  Aquí se
publicó la historia.
No esperéis un final lógico, de hecho, el final es un naufragio narrativo.  Ninguno de los 12 locos esperaba algo formal. Sin embargo, la novela te deja la sensación de haber asistido, no sólo a un bromazo, que lo es, sino a un bromazo genial, lúcido. Te da la sensación de que esos señores de los que hablaba tu profesor de literatura se han aflojado las corbatas, se han arremangado la camisa y se han puesto a contar chistes guarros ingeniosos, como fueran unos decimonónicos Monty Python.

El problema es que en su tiempo sólo se hicieron un par de ediciones.  Yo, personalmente, pude leerla porque una amiga mía pilló en la Cuesta de Moyanos de Madrid un ejemplar de la segunda, y me lo fotocopió.  A finales de los 90, la Editorial Lengua de Trapo sacó una edición moderna. Con un poco de suerte, en alguna librería de viejo o segunda mano, podríais encontrar todavía algún ejemplar.  Ánimo.

PD: También se me ocurre que podría hacer un crowfunding y tras reunir unos 100.000 eurillos, irme a Brasil para sacar una edición rodeado de mulatas, con unos mojitos,  y en una playa... ejem... ejem... 

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