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domingo, 4 de mayo de 2014

EL HOMBRE ESCORPIÓN ACADIO

Ya sabemos que Hollywood tiene su forma particular de "interpretar" todos aquellos mitos culturales del resto del mundo. Para todos aquellos amantes de la historia que vimos las películas de El Rey Escorpión, la experiencia supuso un profundo ardor de estómago.  Nada como ver a los acadios convertidos en un grupo de guardarropía de "Xena, la Reina Guerrera".

Representación asiria de los "hombres escorpión"

En todo caso, las leyendas siempre suelen tener algo de verdad, y el rey escorpión del cine yanqui, está basado, por una parte, en el famoso rey escorpión egipcio, cuya existencia histórica está siendo demostrada en los últimos años por arqueólogos alemanes. Lo que poca gente sabe es que también los acadios tuvieron un ser mítico mitad hombre y mitad escorpión, que poco tiene que ver con el Mazaius de Hollywood (¡Madre mía! ¿de dónde sacan esos nombres los guionistas?  Mazaius tiene de acadio lo que Hitler de monja ursulina).



Dwayne Johson como Rey Escorpión.
Ni pintado de verde parece acadio. 
En varios de los mitos sumerios, como el Enuma Elish (la Creación del Mundo), o la Epopeya de Gilgamesh, aparecen esos hombres con torso y cabeza de humano y resto del cuerpo de artrópodo, y no se llaman Mazaius, sino Aqrabuamelu.  En los mitos más recientes, ya de la época babilónica, se les describe como creados por Tiamat para servir de carne de cañón contra los rebeldes dioses menores.  En cambio, en la Epopeya de Gilgamesh se les presenta como guardianes del reino de las tinieblas, al cual se accede por un valle dominado por dos grandes  cimas, una especie de puerta natural vigilada por ellos.  Y es en ese papel de guardianes de puertas, como son presentados por los asirios, que hacen que sea un hombre escorpión el que abra las puertas del cielo para que el dios Shamash (Sol) salga para viajar a primera hora de la mañana, y por la tarde se encargan de cerrar las puertas tras la vuelta del dios de su paseo diario.  Son seres poderosos que llenan de terror a quien los mira y cuya mirada es la muerte.

Eso sí, hay que reconocer que  no eran tan molones como Dwayne Johnson. Es lo que tiene que los acadios no conocieran a Xena.

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