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domingo, 6 de octubre de 2013

DEPREDADORES, GROOMERS Y LAS CATACUMBAS DE INTERNET

Acabo de leer, por intermedio de un amigo, este artículo:

http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20131004/abci-grooming-reinounido-consejos-201310031457.html

Trata del mundo de los acosadores de niños en internet.  Como muchas de vosotras sois madres (y padres), dedicaré este fin de semana a hablar de este tema, en vez de hablar de mis novelas o de literatura en general.

Web-cam. El arma favorita del groomer
Un groomer es un delincuente, pero también es un enfermo. No voy a reproducir en este sitio algunos de los textos que van dejando por internet, porque podría estropearos el inicio de la semana.  Sólo os puedo decir, que son gente que realmente está convencida de que lo que hacen, es normal.  En su interior se ven como víctimas de una sociedad represiva que atenta contra sus libertades. Utilizan la Ingeniería Social. Este término engloba, dentro del mundo de la seguridad informática, a todo tipo de "trucos de trilero" para engañar al prójimo.   Lo primero que necesita alguien que use la Ingeniería Social es información. Y a partir de la información que consiga, creará una tela de araña alrededor de su víctima.  En cierto modo, utilizan los mismos trucos psicológicos que las echadoras de cartas, cuando te tiran de la lengua sin que tú te des cuenta, a fin de saber qué es lo que deben leer en el tarot.

Esto quiere decir que, tal y como indica el artículo, es imprescindible hablar francamente con el niño para que sepa que, dar información por internet,  es malo.   Por desgracia, vivimos en una sociedad miserable donde  los peores individuos implantan sus costumbres a base de repetirlas.  En cualquier chat de menores, se inculca la idea de que el niño o la niña que no proporciona todo tipo de datos al primero que se le cruza..., es un rarito. Para un niño esto es un peso psicológico muy fuerte. Los niños necesitan ser parte de un grupo y les duele mucho el rechazo.  Por tanto, es bueno que los padres refuercen  la personalidad del menor, ayudándolo a concienciarse de que él no es que sea raro por cumplir unas normas básicas de comportamiento... es que los demás son gilipollas (con perdón). También conviene que sean los padres los que enseñen a chatear al menor, mostrándolo las pequeñas señales que indican un intento de acercamiento sexual:

  • Preguntar a los dos segundos por la dirección de Skype o Facebook (claro intento de conseguir información personal, fotos o imágenes de cam)
  • Preguntar si el menor está solo en la habitación.
  • Ofrecerse directamente a enseñar partes sexuales por la cam, pero eso sí, "sin enseñar la cara".
  • Pedir insistentemente el número de móvil o el whasapp.
  • Presentarse como representante de modelos o fotógrafo (ninguna agencia de modelos  busca talentos en los chats, ni tampoco los fotógrafos lo hacen).


Hay que enseñar a los menores que en todo chat
hay unos administradores a los que pueden
recurrir para denunciar a un acosador.
Otra ayuda fundamental es retirar el ordenador del cuarto del niño y colocarlo en una sala común. Una de las primeras preguntas, aparentemente inocentes, que realiza el depredador es: "¿Estás solo en casa?". A veces esta frase indica, simplemente, que se intenta realizar una sesión de cibersexo, pero otras veces es el inicio de un tanteo, en el que el groomer sabrá si esa potencial víctima está dispuesta a contarle toda su vida.  Debe explicársele al menor, que dar a cualquiera el Facebook o el Tuenti es malo. Es terriblemente malo, porque gracias a  las redes sociales, el depredador puede saber los gustos musicales, los nombres de los amigos, de la mascota... A partir de ahí puede extraer posibles ideas para conversaciones amigables y, en el peor de los casos, claves de acceso.  Debe enseñarse a un menor que las claves de acceso nunca deben estar basadas en el  entorno familiar o social.  También debe enseñársele al niño, que mostrarse desnudo o en actitud erótica por la cam, no es un juego, pues hoy día hay programas que pueden capturar sin problema alguno la imagen del avatar. Y hay que indicarle, en suma,  que si acaba siendo una víctima, la Guardia Civil no es el enemigo, aunque cuatro idiotas de su clase le hayan hecho creer que la policía es "el malo". Cuando se llega a ese punto, el Servicio de Delitos Tecnológicos de la Guardia Civil, puede convertirse en el mejor amigo del menor. Siempre hay que denunciar sin el más mínimo temor, pues se puede monitorizar el equipo del niño, con el fin de pillar y rastrear in fraganti al groomer de turno.  

Los groomers se basan en los miedos y traumas del menor para intimidarlo a la hora de denunciar. "Pondré tus imágenes en internet, para que todos las vean"... "Haré que tus padres se enteren"... "Destruiré tu ordenador porque soy un hácker superpeligroso"... El niño debe saber que las imágenes se pueden borrar, incluso aunque estén en un servidor del extranjero (para eso está la Interpol), y  la pena impuesta, puede aumentar para el groomer por ponerlas, pues se convierte en alevosía; los padres deben inculcar confianza en el menor para que sepa que lo apoyarán y que su mundo no se va a hundir si ellos se enteran de lo que ha pasado; y, sobre todo, el menor debe saber que un hácker jamás haría algo como eso, y que "destruir" un ordenador... no es tan fácil como algunos lo pintan.

Tor, la oscura entrada a las catacumbas
Llegado este momento, la pregunta es: ¿Hasta qué punto se les puede detener? La Guardia Civil española se ha convertido en puntera en la detención de redes de pederastas en P2P. Los programas que utilizan, han sido solicitados a veces, incluso, por el FBI.  Pero hay un sitio donde no pueden cazarlos. Ese sitio es Deep Internet.  Deep Internet son las catacumbas de la red, el lugar donde ni los gobiernos pueden imponer su voluntad. Un sitio donde se contratan sicarios, se venden drogas, se refugian lo peor de lo peor del mundo de la pedofilia... Y también hay háckers, pues allí disfrutan de esa libertad que los reyes de la red siempre predican y anhelan.  En ese lugar, la policía poco puede hacer.  Para entrar en esas cloacas, se necesitan herramientas especiales que encriptan la señal  y desvían la IP del ordenador. Sin la IP, la policía no puede rastrear al depredador.  Recientemente, se ha detenido al rey de las drogas en Deep Internet, que dirigía un mercadillo llamado SilkRoad. Pero se le ha detenido porque cometió un error de novato. Si no llega a ser por ello, el FBI aún andaría dando golpes de ciego. 

Háckers. Muchas veces, la última línea de defensa
ante los depredadores
¿Significa esto que aquellos acosadores que se refugien en esa cloacas, estarán impunes? Pues no del todo. Por suerte, los háckers, que no son demonios con cuernos y rabo, como a veces se les pinta, desean tener unas catacumbas libres de detritus, y ellos mismos se dedican a cerrar los foros de los "CP'S" (como llaman en el argot a los pederastas).  No organizan cacerías, porque eso iría contra el espíritu libertario de ese lugar, pero si ven que un foro se desmanda, o que la propia policía esparce rumores sobre que en ese foro, las actividades ya sobrepasan ciertos límites, el foro recibe un castigo ejemplar, como sólo los háckers saben aplicarlo.  No pueden rastrearlos, pero sí hacerlos la vida imposible. En algunos casos eso ha producido que muchos groomers, azuzados por sus compulsiones psicológicas, hayan abandonado la catacumba y hayan ido a una red P2P, donde la Guardia Civil los ha podido echar, convenientemente, el guante.

Recordad. Vosotros/as sois la primera línea de defensa de vuestros hijos. Hay páginas de internet, donde os pueden asesorar magníficamente sobre estos temas de seguridad:


PD: Por cierto, que en mi próxima novela hay una subtrama que trata de este desagradable y oscuro mundo... ¡Vaya, hombre! ¡Al final, acabé hablando de mis libros...!  ;D

PD (bis): Ahora en serio. Espero que esta información os sea útil.


2 comentarios:

  1. Sin duda es muy útil, y muy acertado el consejo de inculcarles confianza en sí mismos. Es muy importante en su desarrollo, y en estas cosas se ven.
    No tengo peques, pero sí una sobrinita, y lo cierto es que asustan mucho este tipo de cosas.
    Jajaja, al final hablaste del libro;)

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