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sábado, 31 de agosto de 2013

EL MISTERIO DEL POLVO NEGRUZCO

En dos o tres lugares de la novela, se habla de que los sumerios usaban unos "polvos negruzcos" o grises para lavarse.   Se me ha preguntado si es que los sumerios utilizaban el jabón y lo conocían.


Ante todo, demos un poco de intriga al asunto y hagamos un inciso: ¿se lavaban los sumerios?  Pues parece ser que sí.  Hablamos de una civilización que vivía cerca de ríos y canales, rodeada de agua. y que conocían la necesidad de la higiene, pues se han encontrado leyes prohibiendo hacer aguas mayores (y menores) en los canales. Hasta escupir en un canal se consideraba de mala educación.  Por desgracia, solamente se han encontrado pequeños restos que indicarían la existencia de baños. Así, por ejemplo, en el palacio de Mari aparecen restos de tuberías de arcilla, e incluso la imagen de una pequeña diosa acuática, que hoy día sabemos que en realidad era parte de una fuente, con un mecanismo de reparto de agua que se ha perdido.

También en Lagash se han encontrado los restos de una sala de baños, pero lo que queda no nos permite conocer  cómo estaba distribuida ni en qué consistía el rito del baño. La única pista que nos queda, consiste en los poemas de la hierogamia sagrada, en los que se describe a la sacerdotisa aseándose antes de vestirse para la ceremonia.  
¿Se lavaban, por tanto, los sumerios? La respuesta debe ser que sí. Por lo menos los de clase alta o acomodada, claro.

Y ahora llegamos al asunto del famoso polvo negruzco. En varias tablillas sumerias que tratan de medicina (la cosmética para los sumerios estaba relacionada con la salud),  y ya en tiempos tan remotos como el 2.500 AC, aparece la referencia a unos polvos negruzcos o grises. Esos polvos, estarían constituidos por varias sustancias, algunas para dar buen olor, y la que destaca sobre todas es la ceniza de una planta acuática. No sabemos qué planta es, si era de río o de mar, o si era un alga. Lo sumerios se untaban el cuerpo con un aceite, normalmente de oliva, y luego frotaban esos polvos sobre la piel.  Actualmente sabemos que el jabón se forma al juntar un álcali (hoy día usamos sosa, pero la ceniza también es alcalina) con una grasa. Quiere decir esto, que la mezcla de esos polvos con el aceite de oliva, produciría una especie de "proto-jabón". Y, claramente, debía dejarlos bien limpios, aunque con la piel un tanto reseca, por lo que debieron ingeniarse para inventar las cremas hidratantes, de las que hablaremos otro día. 

Finalmente, a modo de colofón, os contaré que los sumerios también conocían los efectos de la lanolina. o sea, sabían que el agua blanquecina, resultante de realizar el primer lavado de la lana recién esquilada, no sólo producía una espuma que servía para blanquear la ropa, sino que, mezclada con otras sustancias y cremas, y en forma concentrada, era buenísima para la piel.

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